El Bulevar de la Vida

El “inefable” y la América morena

“ASÍ NO PODEMOS, PROFESOR, ASÍ NO PODEMOS”. “TIENEN QUE MANEJARSE MEJOR”. ¡Ve qué vaina! El caso Odebrecht en sus buenas, la seguridad ciudadana en sus malas, y si algo faltaba, Donaldo Trump es el presidente constitucional de los Estados Unidos de América. Ahí están los hechos y las malas nuevas para un país y un continente atrapados en sus querellas, en sus divisiones, sus rencores y sobre todo en su desigualdad social que no cede, lo que vino a confirmar esta semana, doña Alicia Bárcena, de la CEPAL: En la América morena, el número de pobres aumentó de 168 a 175 millones de habitantes, y el número de indigentes pasó de 70 a 75 millones… y la desigualdad en sus buenas para mal de todos y de la paz social que peligra o no llega. En fin, que “así no podemos, profesor, así no podemos”.

EL ESCENARIO. Ese es el escenario donde contra todos los pronósticos se ha hecho cierta la advertencia de Mr. Murphy: “Si algo puede salir mal, por qué ha de salir bien”. La unidad de los países latinoamericanos es impostergable, como es inevitable que empeoren nuestras relaciones con los Estados Unidos y su presidente del miedo y la incertidumbre. ¡Ah!, camaradas yanquis, bienvenidos al tercer mundo, a la falta de institucionalidad porque el Presidente da boches por Twitter, “güelcom” sea el inicio del desmonte gradual del liderazgo mundial que hasta ahora ha venido desempeñando el gran vecino del Norte. China avanza, Rusia no se detiene, y Estados Unidos juega a encerrarse en sí mismo, a mirarse el ombligo y ha comenzado a desmontar el mundo que en 1944 se inauguró con los Acuerdos de Bretton Woods, aquella conferencia monetaria y Financiera de las Naciones Unidas de donde surgieron el FMI y el BM, dos de sus grandes instrumentos de dominación mundial. Como Gorbachov y el otro imperio de la guerra fría, (URSS), don Trump ha arrancado el auto de los cambios en reversa, y como en verdad no sabe hacía donde va, digamos que ya llegó y anda perdido, “como un camino viejo o un conuco sin desyerbo”.

“UNIDAD O MUERTE”. Lo de la unidad latinoamericana es algo tan necesario como difícil. La CELAC nació como alternativa latinoamericana a la conservadora OEA, que si bien ya “no es cosa de risa”, que cantaba Carlos Puebla, ha estado siempre al servicio de los Estados Unidos. Esto es lo que hace harto difícil lo impostergable, es decir, la unidad, aún en la diversidad. La presencia de apenas 11 de 33 presidentes en la Cumbre no fue una buena señal. Ni siquiera el presidente de México estuvo presente en una actividad cuyos contenidos tenían que ver con la solidaridad del Continente hacía los momentos difíciles por los que atraviesa el país de José Alfredo Jiménez, con Muro incluido.

EL INEFABLE. Ni siquiera la amenaza que representa el “inefable”, y la incertidumbre que genera su presidencia, hacen posible un entendimiento en una Latinoamérica que no deja de parecerse a un racimo negro desgranado entre las ambiciones de unos y otros. Brasil, Argentina y Colombia VS. Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, con Dominicana en plan “gatita de María Ramos”, haciendo lo posible, diciendo y jugando al pragmatismo diplomático, pero con la espada de Damocles que significa saber que casi cuatro de cada diez hogares dominicanos recibe algún tipo de ayuda de un emigrante nacional en los Estados Unidos, un “situado” moderno, que ya no viene del virreinato mexicano sino de “las entrañas del monstruo”, y hablamos de mucho más de tres mil millones de dólares de remesas anualmente.

 ¡ES LO ECONÓMICO, ESTÚPIDO, ES LO ECONÓMICO! Los países miembros tanto de la OEA como de la CELAC, por encima de sus graves diferencias ideológicas y políticas deberían entender que el horno de la diplomacia internacional no está para galletitas de teorías y conceptualizaciones, que es la hora de la unidad latinoamericana a partir, no de nuestras viejas diferencias, sino de nuestras urgentes coincidencias, o sea, que “¡es lo económico, estúpido, es lo económico!”, como lo es el intercambio comercial, la inversión de capitales. En fin y como dice Serrat defendiendo la Tierra: “Pare ya de llorar, padre, que nos han declarao la guerra”. Nos unimos o perecemos.” “Patria o muerte… nos vencieron”.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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