El Bulevar de la Vida

La ley de partidos: El instrumento

 

«… su belleza siempre ha sido una tentación inapelable». J. Umbrales.

LA TENTACION DE DON INDRO.- Existe la tentación de que pueda uno hacer suya la frase del legendario periodista Indro Montanelli sobre la falta de institucionalidad en Italia: “En Italia no hay que reformar los sistemas electorales, ni las leyes, ni las reglas. Hay que reformar a los italianos”. La tentación es mucha, es cierto, pero debemos resistirla. A los dominicanos hay que cambiarlos, sí, pero este debe ser un cambio cultural, de visión y actitud frente a las leyes y sobre todo frente a la propia vida, y eso no es un asunto de gobierno, de una década, ni de un poemario, aun sea de Borges. Entonces, aclarado esto, entremos a lo nuestro que es todo aquello que tiene que ver con la supervivencia de nuestra democracia y con el peligro de que, ante la crisis político partidaria de la democracia liberal occidental, el populismo irresponsable -sin más instrumentos que la demagogia, con la xenofobia y el miedo como armas preferidas- llegue al poder y nos ponga a todos, llorosos, a citar otra vez a Jeremías, el de la Biblia.

UNA REITERADA ADVERTENCIA.– Los dominicanos tenemos el deber de hacer lo que corresponda para que nuestras querellas internas no pongan en peligro lo que no es negociable, es decir la democracia, la libertad y el derecho a ser ciudadanos con derechos y obligaciones. En el momento histórico que atraviesa el país, eso incluye recobrar la institucionalidad, el respeto a las leyes, la aplicación irrestricta de estas, y un régimen de consecuencias. Dada la incidencia de la política en la vida de todos, y el poder determinante que hoy tiene el dinero en los procesos electorales, es urgente que un movimiento nacional (que deje chiquito al que exigía el 4% para la educación preuniversitaria, o al que actualmente exige un freno a la corrupción y la impunidad), y reclame con firmeza de suegra y terquedad de enamorado, la aprobación de una verdadera Ley de Partidos.

COMO MARTIN FIERRO.-Como el Fierro, don Martín: “Para contar mi experiencia, yo masco antes de tragar. Ha sido largo el rodar, de ‘ande’ saqué la advertencia”. Hablo de nuestra advertencia del pasado viernes en este bulevar, que bien vale la pena citar aquí: “Si el PLD y el PRM, junto a las Iglesias y “Las Familias” (con o sin su CONEP/ IDEM/ COPARDOM o AIRD) no llegan a acuerdos -en plan Pactos de la Moncloa- para desmontar con franqueza y sinceridad el entramado de corrupción e impunidad que entre todos en 50 años se han montado, más temprano que tarde “habrá sangre de nuevo en el país”, y con la sangre siempre llega el caos, la parca, la pena, los adioses”.

LAS PUERTAS DEL INFIERNO.- Pero resulta, que para comenzar a desmontar el entramado de corrupción que hoy es determinante en la vida social, económica y política de nuestro país, (al punto de haber convertido las elecciones en un asunto de “inversión a futuro” y buenos “bisnes”), el instrumento fundamental es una Ley de Partidos centrada en temas como la financiación de las campañas, el origen de los fondos, y el control y transparencia de estos, para que el dinero no sea lo que determine la derrota o el triunfo de un candidato. Por cierto, tomen nota: El día en que en este país un partido gobernante gane unas elecciones por menos de un 1% de diferencia, los dominicanos estaremos tocando las puertas del infierno.

IMPEDIR LA PRIMAVERA CORTANDO FLORES. La nueva JCE acaba de someter al Congreso Nacional el proyecto de Ley de Partidos que la anterior administración -con la asesoría directa de técnicos de la OEA- había diseñado y enviado a las Cámaras. En las manos y la conciencia de ese Congreso y los partidos que lo controlan está la decisión de crear un instrumento que permita una lucha electoral más equitativa, con mayores controles, y donde el dinero no sea determinante para vencer. Ahora que andamos casi todos “moraítos” de indignación contra la corrupción y la impunidad, bueno sería llevar nuestros reclamos hasta la exigencia de unas leyes que abaraten el ejercicio de la política, pues como “quien paga manda”, hablar de frenar la corrupción en el país sin frenar el costo de las campañas electorales y el poder del dinero en ellas, es como intentar secar el mar con un pozuelo, olvidarte de una vez escuchando canciones de Sabina, o peor, impedir la primavera destruyendo un jardín.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: