El Bulevar de la Vida

Posverdad y partidocracia en República Dominicana

SI YO FUERA…”. (Pero sin Jochy).- Si yo fuera un miembro de una de las organizaciones de nuestra partidocracia, me tomaría en serio la presencia del concepto posverdad en el escenario político mundial. El concepto ha alcanzado tal repercusión, que el diccionario de Oxford la designó como palabra del año y la ha dedicado al hoy presidente Trump y al brexit. Y es que tanto la victoria de Trump como la de quienes favorecían la salida del Reino Unido de la Unión Europea son, junto a otros factores, el fruto de la utilización de las terribles armas de la posverdad.

QUÉ ES LA POSVERDAD.- El concepto remite a las circunstancias en la cual los hechos objetivos son menos importantes (influyen menos) en la opinión pública que las emociones y los prejuicios de la gente. Por primera vez, lo que importa en los debates no es acercarnos a la verdad, sino ganar la discusión… o unas elecciones, o lograr que un país abandone con vocación suicida a la Unión Europea, por decir. La posverdad consiste en afirmar -con seguridad de ignorante- eso que el otro quiere escuchar a partir de sus creencias y emociones, de sus prejuicios e incluso de sus resentimientos. Las afirmaciones desde la posverdad no tienen base en la realidad, y pueden ser fácilmente desmentidas con datos y evidencias, (por ejemplo, “Barack Obama es el fundador del ISIS”), pero “al otro”, a quien emite la información no le importa, porque como bien explica la directora de The Guardian, Katherine Vines, “no se trata ya de la verdad, sino de la viralidad”, es decir, de la difusión que pueda tener una afirmación falsa en las redes. Apoyada en la predisposición que pueda tener su blanco de público hacia ciertos temas (la inmigración en Reino Unido o la pérdida de empleos de estadounidenses blancos de pequeñas ciudades, con poca educación formal), la posverdad se convierte así en una especie de aplicación moderna de la frase que Goebbels hizo famosa: “Miente, miente que algo queda”, sólo que ahora la mentira se dirá sin rubor sin importar el desmentido, siempre que éste, (el desmentido) tenga menos difusión que la afirmación calumniosa. Y hay ejemplos…

“El AMOR, POR EJEMPLO”.- Lo contaba hace unos días en el diario El País, Jaime Rubio: Recientemente, el presidente Trump publicó un tuit en el que aseguraba que The New York Times había perdido subscriptores por su “errónea cobertura de la campaña”. El diario respondió afirmando que había ocurrido justo lo contrario y tenía las evidencias para demostrarlo. “¿De dónde había sacado Trump esa información?” se preguntaba Rubio. Daba igual: “Trump la había considerado digna de compartirse en un tuit porque se correspondía con su visión de la realidad o, al menos, con la visión que quiere que los demás tengan”. Pero ocurrió un hecho más, que vino a demostrar la virulencia (que no es lo mismo que viralidad) de la posverdad: hasta la pasada semana, el tuit de Trump se había compartido 35.000 veces y el del diario, 2.600. En fin: “Al final lo que cuenta es que la noticia llegue a más gente que el desmentido, si lo hay”. “Así se compone un son”, así se baila ahora el merengue en la política mundial, así se construye la opinión pública en tiempos de la posverdad.

LOS FACTORES DEL TRIUNFO. Dos factores han dado el triunfo a la posverdad, y han logrando que la mentira ya no sea vista como el antivalor que siempre fue. A ambos se refiere Ralph Keyes en su libro de 2004 sobre la posverdad: 1. la falta de confianza en las instituciones y 2. el avance de la tecnología. Del avance tecnológico que ha convertido el futuro en una cosa del ayer debería hablarnos Heidekel Morrison en McKINNEY para COLOR VISION un sábado de estos, pero de la falta de confianza en las instituciones tendremos que hablar nosotros aunque sea en otro bulevar, pues si algo ha aumentando en los últimos años en nuestro país ha sido la desconfianza hacia las instituciones y muy especialmente las de la partidocracia. Los dirigentes de nuestra partidocracia, (y muy especialmente los del PLD por ser partido de gobierno) bien que deberían tomarse en serio esto de la posverdad, y asistir este miércoles 15 a compartir con este servidor y los amigos de Beer and Politics nuestra conversación sobre “La opinión pública en tiempos de la posverdad”. (Más información en beersandpolitics.com)

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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