El Bulevar de la Vida

Una advertencia a la partidocracia toda

“LO PEOR DE CADA CASA”.- Mi dilecto Cabral decía que nada es tan argentino “como no ser argentino”. En el plano político partidario, en Occidente y con su contundente fracaso, el neoliberalismo ha parafraseado a Facundo sin darse cuenta. Por eso ahora, en nuestros países nada es tan político como declararse antipolítico y antipartido. Es la impotencia de un ciudadano a quien los políticos “le han partí’o el corazón” más de una vez. Esto es justo y lo que viene ocurriendo en Dominicana, donde la clase política no se detiene en sus desmanes, mudez, en sus cegueras y sorderas, en plan Shakira. En un hecho tan curioso como innegable que los muy señores políticos deberían tomar en cuenta, el dominicano les vota pero cada vez cree menos en ellos, y ahí está la cuestión. Ahí está la cuestión y también está el peligro, pues tarde o temprano los espacios siempre son ocupados por algo o o alguien. ¿Y quiénes van a ocupar los espacios que por su mal comportamiento van perdiendo los políticos? pues “lo peor de cada casa”, desde  Berlusconi a Trump y sus múltiples expresiones caribeñas.

 JEREMIAS Y LA PARTERA DEL PUEBLO. Nuestra clase política toda, que incluye al PLD gubernamental y su bloque de partidos pequeños, pequeñitos o de carpeta, más el bloque opositor que encabeza el PRM y reúne a la FNP de Vinicito y la APD de Max, al PQDC de Wessin hasta el PUN de la Aquino o los FALPO de Fidel; todos ellos, en mayor o menor medida, con más o menos talento o cordura, han hecho durante los últimos años todo lo que ha estado a su alcance para que el ciudadano les pierda la confianza, la fe, y a veces hasta el respeto. Y en esto, como en el cuento de la madre superiora, “él dijo a todas, hermanas, él dijo a todas”. Por ejemplo, en mayo pasado, la oposición no fue capaz de unirse para ganar o perder con cierta dignidad, pero sí lo fue para, en un cambalache de maco y «cacata» reunirse a lamentar una derrota, que en lo fundamental y por lo contundente, ocurrió “por su culpa, por su bendita y gran culpa”, oiga usted, que aquí por pueblerinos todos sabemos a quién c… se le echa la culpa cuando la partera es mala.

EL PROBLEMA.- Como se sabe y ha sido demostrado, cuando unos son el infierno los otros nunca son el paraíso, por lo que la cura puede llegar a ser peor que la enfermedad. He ahí el problema, el gran drama nacional. Y así vamos, como en la bachata de El Chaval, “más perdidos que un camino viejo, más perdidos que un conuco sin desyerbo”. Sin Marx ni Dios, «echada al monte la utopía», qué nos espera, qué más veremos arder. La partidocracia reinante, la de los dos grandes bloques partidarios que en mayor o menor medida dirigen el Estado, ha ido perdiendo credibilidad ante el ciudadano, aunque le vote, ya dije. Hablo de una partidocracia reinante -(desde la “oposición” también se reina, amarrando negocios de puta madre con el Estado)- incapaz de cumplir con sus más elementales funciones, o sea, representar al ciudadano con lealtad y transparencia, o seleccionar a los mejores de entre los suyos para dirigir el país. Viene otro ejemplo: en 2016 ningún candidato fue el resultado de primarias democráticas de los partidos. Y así va por la vía -nada dolorosa del poder- nuestra partidocracia toda, negada a someterse al más mínimo control o regulación, a cumplir con la más mínima exigencia de transparencia, incluida la del chiste malo de la declaración jurada de bienes que no sirve ni para el mal, y para lo que alumbra, apagada es que luce.

A VECES LOS PUEBLOS PASAN.- Ahí está el país “consternado y rabioso”, aunque salvado por la campana de Valdez Albizu, el del Banco Central, y la casi milagrosa estabilidad macroeconómica que TODAVÍA disfrutamos, como evidente y cristiana demostración de que Tatica, la de Higüey, sí existe, “pero así no podemos, profesor, así no podemos”. Finalmente, una advertencia: Cuando arrogante y feroz un príncipe de la política y/o el capital grita aquello de: “antes tendrán que pasar sobre mi cadáver”, bien debería recordar “que a veces los pueblos pasan, a veces los pueblos pasan”.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: