El Bulevar de la Vida

Cronicanto de amor a la Democracia

 

TIRANDO A MATAR.- Uno pensaba que ante todo lo que institucional y éticamente estamos viviendo los dominicanos, al país estaba “entrando el mar”, Pero resulta que no. No era el bendito mar lo que entraba sino un intento de golpe de Estado institucional y callejero, tan de moda en el continente últimamente.

Tal que unos letrados señores -a partir de la justificada indignación ciudadana por tanta impunidad padecida en el último siglo y medio- pretenden que esas masas de indignados les traigan desde las calles el poder político que los votantes les negaron en las urnas.

Pedir la renuncia a un presidente constitucional, que ganó con 26 puntos y 1.2 millones de votos de ventaja sobre su más cercano adversario es tirar a matar a la democracia, ¡y así no fue que hablamos!, no, “así no podemos, profesor, así no podemos”.

No es honesto buscar en las calles y los muertos (siempre los otros muertos, ay) lo que no se encontró en las urnas, con el pretexto de la lucha contra el fin de la corrupción y la impunidad, o cualquier otro. Peor que un abominable acto de corrupción es un execrable e irresponsable atentado contra la democracia, un intento de golpe de Estado donde, como siempre, la sangre la pondrán las masas olvidadas por todos, incluidos sobre todo por ellos mismos, siempre tan dispuestos a llorar mucho por los que fueron, y trabajar poco por los que quieren ser. (Hagan memoria).

EL MANIFIESTO CONSUMISTA DE (GROUCHO) MARX.- Ochenta y tantos señores de variopintas tendencias, formación, ética e intenciones se han reunido para, -ellos solitos-, sin contar con el apoyo de los marines yanquis ni el de la diplomacia europea; sin la bendición de los chinos continentales y sobre todo sin ningún apoyo electoral, exigir la renuncia del presidente Danilo Medina, reclamar un acuerdo ciudadano político (pero ellos no tienen los ciudadanos ni los políticos), y en un acto de arrogancia intelectual y perfumado elitismo social, exigir la imposición de un “nuevo orden democrático”.

Ese “nuevo orden” tendría que ser el “correcto”, o sea, el suyo, y no el fruto de las lógicas transacciones, de la correlación de fuerzas, o sea, un hijo del sistema de pactos y contrapesos que dan sustento y ofrecen supervivencia a la democracia, que para perfectas, las dictaduras, amor. No.

Digámoslo de una vez, como en El Bomba me lo dijo Juancito Pérez Vidal (alias Tito): “Porque nacieron en la tercera base del estadio Quisqueya, creen que batearon un triple”. Dicen ser demócratas, pero solo confían en el resultado de las urnas si éste les favorece. Anclados en sus fantasmas de guerra fría, si la voluntad popular no coincide con la suya (su voluntad) su destino es ser desconocida. Ay, el sentido absoluto de la verdad, ay, “de esa falta de contemplación del otro”.

EN LA CALLE Y SIN UN VOTO.- El actual momento político-institucional del país es inmejorable para nuevos proyectos, ideas, aportes, pero no desde el sentido de superioridad por títulos, por libros leídos, comprados, escritos o por tertulias saboreadas, sino desde el trabajo. No sólo en el campo, también en la lucha democrática “para hacer espumas hay que detenerse a mear”.

Cincuenta y dos años después de aquel abril, si algo unifica al pueblo dominicano es su apuesta por la democracia representativa, siempre perfectible y faltosa, algo gris y un poco puta, es verdad, pero ella es la nuestra, la martiana: “nuestro vino de plátano, nuestro vino. Y si sale agrio es nuestro vino”. Y en ese apoyo no hay fisuras.

Que los letrados señores les tiren a matar a los peledeístas y sus excesos, que disparen a los PRM, a sus despistes y a su obsoleta modernidad; que le digan tres vainas al PRSC y su vocación de bisagra oportunista; al PRD en su lúdica y glamorosa decadencia, olvidos de Peña, martirios de Bosch, ay, suicidios de todos. Pero contra la madre-democracia no, contra ella no. Y queda aquí la poética advertencia: “Toitico te lo consiento menos faltarle a mi madre, que madre no hay más que una, y a ti te encontré en la calle”, en la calle y sin un voto. Con su permiso.

 

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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