El Bulevar de la Vida

La bachata: el tango nacional

 

…pero siempre se tiene esperanza, cuando se quiere.  Luna. José Manuel Calderón.

 UNA CENICIENTA LIRICA. – Hace ahora mil años, Pedro Delgado Malagón, hombre de saberes múltiples y profundos, escribió en su columna de la desaparecida revista Rumbo lo que sigue: “la bachata es un tango escrito por un analfabeto”. Dolorosa reflexión del renacentista profesor. Pero puestos ya a la labor de las comparaciones siempre odiosas, comencemos por decir, que nuestra bachata no es un tango “escrito por un analfabeto”, pero sí es el tango nacional. Ella es la hija plebeya que tuvo el señor bolero con una damisela-son “desinquieta” y de buen ver, curvas de muerte y piernas interminables. Nuestra bachata es una cenicienta lírica que adoran los pobres nacionales que somos casi todos. (Pobres de pan o de espíritu, de Dios o de Marx, de un desamor o un olvido, pero pobres).

 “DOLOR DE AUSENCIA”.- Claro que, entre madrugadas y sones, boleros y bachatas, uno echa en falta a un Enrique Santos Discépolo que aún no tenemos, por ejemplo“Dónde estaba Dios cuando te fuiste, dónde estaba el sol que no te vio”; al Virgilio Expósito que aún no ha llegado: “No, ni es cielo ni es azul, ni es cierto tu candor ni al fin tu juventud”; al Cátulo Castillo que se fue: “No ves que vengo de un país, que está de olvido siempre gris tras el alcohol”. Aunque es de justos decir que, cuando lo quisieron, altos nombres de la música popular dominicana, como Luis Días, Juan Luis Guerra o Víctor Víctor, vistieron la bachata con su lírica de poetas, y ahí están los resultados: “Quiero, me devuelvas el pacto de amor, que la luna celosa nos dio sobre un papel de arena”. No. No creo que Lacrimosa sea un tango escrito por el “ágrafo” de Guerra Seijas. Como “Mesita de Noche” no puede ser la milonga triste del “iletrado” de Víctor Víctor: “No quieras que no te mire, si tus ojos son mi luz, dos luceros que me alumbran en la noche, la razón del mar azul”. No. Nuestra bachata no es un tango “escrito por un analfabeto”, es sólo que nuestro Enrique Santos Discépolo aún no ha llegado, aunque Luis “Terror” Días fuera un feliz anticipo: “Del colchón de tu dormir yo quisiera ser la lana”.

 MIENTRAS TANTO.- Así, como de los arrabales porteños llegó el tango a París, y sus salones de rojo y negro, así está llegando nuestra bachata a los grandes salones del mundo. En lo que le nacen sus Manzi y sus Cadícamo, ella nos manda -para que vayamos tirando- a Frank Reyes y Anthony Santos, y nos regaló hace 30 años al más auténtico y bohemio, al penúltimo mohicano de todos nuestros cantores malditos, o sea, Anthony Ríos, alias, Froilán Antonio Jiménez: “Las lámparas del cuarto al quedar ciegasicieron compañía a tu vergüenza, las cortinas cubrieron para el mundo,  aquel dulce desliz de tu conciencia.”

 DON CARLOS EN LA ZONA.- Créanmelo, la bachata es el tango nacional, es sólo que don Carlos Gardel aún no ha llegado, aunque el duende mayor, Freddy, el Ginebra, jura haberlo visto esta semana en La Zona, colgado del olor a hierbabuena y la piel de miel de abeja de una mulata en flor a quien, -siempre según Ginebra-, prometió amor eterno… hasta el martes. Y, además, cantó para ella, a capela, un nuevo tema de Le Pera. Creo que lo titularán “El día que me quieras”, como el poema de Amado Nervo.

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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