El Bulevar de la Vida

Un niño muerto

 

“Vos lo dijiste, nuestro amor fue desde siempre un niño muerto”. A la izquierda del roble. Mario Benedetti.

IDENTIDAD NO NACIONALIDAD. – La JCE otorga una identidad, no otorga una nacionalidad. Pero a quien no quiere entender, no hay forma de explicarle. El último cuplé del debate nacional en torno a la JCE es la creación de un glosario alfabético de apellidos, seleccionados al azar para ser asignados de manera administrativa a los niños y adolescentes declarados en estado de abandono por un tribunal competente, en su registro de nacimiento y su cédula. En nuestro país existen decenas de seres humanos en esta situación, por lo que Estado tiene la responsabilidad y la obligación de resolver el infortunio.  Claro que debería bastar con decir que se trata de un drama humano, con acudir a la solidaridad espiritual, humana o religiosa; a la Biblia, al Corán o al Manifiesto Comunista, para que nos veamos comprometidos a resolver el entuerto, pero lamentablemente no es así, porque las ansias de hacer ruido mediático para posicionarse mediática y políticamente no tienen parangón, límites ni frontera. Tergiversa y miente que algo queda.

 DE CORAZÓN UN LADRILLO. –  Pongámonos ahora en plan maldito, como si tuviéramos de corazón un ladrillo y de alma una invisible zanahoria. Ya me explico: El país dominicano, de manera voluntaria y soberana, es firmante, entre otros, del Pacto internacional de Derechos Civiles y Políticos y de la Convención sobre los Derechos del Niño, ambos de la ONU; de la Declaración Universal de Derechos Humanos, pero, además, tiene un Código Civil y una Constitución que respetar y hacer cumplir. Por ejemplo, dice la magna en su artículo creo que 38: “El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial delos poderes públicos». O sea, que el Estado dominicano tiene la RESPONSABILIDAD, el DERECHO y la OBLIGACIÓN “de promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptara medidas para prevenir y combatir la discriminación, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión».

 POR NO TENER, NO TIENEN NI APELLIDO. – El tema que tratamos es amplio y tiene muchas aristas, pero la razón de este bulevar ha sido solo una. Se trataba de salir en defensa de unos niños en situación “de extrema vulnerabilidad”; de evitar el morir civil de unos niños que un tribunal declaró abandonados y que, de tan pobres y de tanto NO tener, no tienen ni siquiera un apellido. Entonces, haga ruido mediático, expulse sus demonios en las redes, tome el tema migratorio como estandarte político, pero eso sí, cuando se trate de la protección a un niño, tan pobre, que, por no tener, ya dije, no tiene ni un apellido, ay, haga un stop, “practique yoga y medite”, que dice Anabell, tómese un respiro, ombe, que “a esta hora, exactamente, hay un niño en la calle” y “hoy, rigurosamente hoy, ha nacido un nuevo muerto”, según sentencia del magistrado don Víctor Patxi Heredia Andión. Con su permiso.

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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