El Bulevar de la Vida

El gran arrabal del miedo   (y una patria llorando entre canciones)

Amada mía, querida mía, ¡ay patria mía!
de tumbo en tumbo, se pierde el rumbo de la alegría”. 
Alberto Cortez.

 PERO SIN THALÍA NI JOSÉ ALFREDO. – A propósito de marginación social y de incitación a la delincuencia y a partir de la impunidad más fantoche y descará;a propósito de que el país nacional se pierde en su violencia, se mata en su inseguridad, y de a chin en chinse va convirtiendo en una Honduras, pero con bancas de apuestas cada diez metros y puntos de drogas cada once; convirtiendo en El Salvador, pero condenada por  lavadoresque aman la bachata; en proceso de conversión en el más violento México, pero sin las concavidades perfectamente repetidas de la Thalía, ni las canciones de José Alfredo (“yo sé bien que estoy afuera….”). Ahora que se nos desparrama la convivencia en la familia, en el barrio, la esquina; y “para muestra” no un botón sino un dolor, una lágrima de antifé por tanto miedo…

 “A ESTA HORA EXACTAMENTE HAY UN NIÑO EN LA CALLE”. – Porque “A esta hora exactamente hay un niño en la calle”, lo que sigue a continuación fue lo que añadió a esa canción de Víctor Heredia (que inmortalizó Mercedes Sosa) el talentoso y rebelde René, el chico Calle Trece. Esta puede ser la historia de cualquier joven delincuente dominicano de esos barrios carenciados que, por carecer, no tuvieron ni familia, ni consejo, ni oportunidad, porque sólo contaron, eso sí, con un Estado que, con su vieja y cada vez más descarada impunidad, (desde Nicolás de Ovando hasta ayer), no ha hecho sino inspirarles, conducirles al peor de los caminos, para seguir con José Alfredo. Este es un joven que, por no tener, no tuvo nunca una oportunidad, ni siquiera una esperanza. Este es un chico entre Villa Maríay Manganagua:

“Todo lo toxico de mi país a mi me entra por la nariz/ Lavo autos, limpios zapatos, huelo pega y también huelo paco/.

Robo billeteras, pero soy buena gente/ soy una sonrisa sin dientes/.  Lluvia sin techo, uña con tierra, soy lo que sobro de la guerra/  un estomago vacío, soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío//. El mejor guía turístico del arrabal/ por tres pesos te paseo por la capital/

No necesito visa pa’ volar por el redondel/ porque yo juego con aviones de papel//.  Arroz con piedra, fango con vino/ y lo que me falta me lo imagino. //

Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto/  por si los tigres me escupen un balazo/. Mi vida es como un circo, pero sin payasos//.

Voy caminando por la zanja/ haciendo malabares con cinco naranjas //.  Pidiendo plata a todos los que pueda/ en una bicicleta en una sola rueda //.  Soy oxigeno para este continente, soy lo que descuido el presidente//.

No te asustes si tengo mal aliento/ si me ves sin camisa con las tetillas al viento //.  Yo soy un elemento mas del paisaje/ los residuos de la calle son mi camuflaje/  como algo que existe que parece de mentira/  algo sin vida pero que respira”.

DE SABINA A UN JARO DE LOS PRADITOS. –De ese chico que describe René, cuentan que contó Sor Joaquín Cardenal Sabina, en una misa de una madrugada que nunca existió. El que sigue, es el canto del de Úbeda a Jaro:

“Macarra de ceñido pantalón/ pandillero tatuado y suburbial/ hijo de la derrota y el alcohol/ sobrino del dolor, / primo hermano de la necesidad.  

Tuviste por escuela una prisión, / por maestra una mesa de billar/ Te lo montas de guapo y de matón, / de golfo y de ladrón y de darle al canuto cantidad.

Aún no tienes años pa’ votar, y ya pasas del rollo de vivir./ Chorizo y delincuente habitual contra la propiedad/ de los que no te dejan elegir.

Que no se mueva nadie, has ordena’o / y van ya quince atracos en un mes./ Tu vieja apura el vino que has mercao (robado, p.m.) / y nunca ha pregunta’o: ¿De dónde sale todo este parné? //

La pasma (la Policía, p.m.) va pisándote el talón/ Hay bronca por donde quiera que vas/  Las chavalas del barrio sueñan con robarte el corazón/ si el sábado las llevas a bailar/.

Una noche que andabas desarma’o / la muerte en una esquina te esperó, / te pegaron seis tiros descaraos/ y luego desangra’o/ te ingresaron en el piramidón (Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid, p.m.) //

Pero antes de palmarla se te oyó decir: ¡“Qué demasia’o”! De esta me sacan en televisión”

 

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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