El Bulevar de la Vida

El precio de la arrabalización

«Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores. Otra vez, a brindar con extraños, y a llorar por los mismos dolores«. J.A. Jiménez.

Y UNA VEZ MÁS, LA PARCA.– Otra vez, después de la desgracia llega el lamento y surge el frenesí por explicar los hechos, la búsqueda impetuosa de víctimas y culpables. La desgracia de ayer en la fábrica de plásticos Polyplas (que al momento en que esto se escribe ha causado la muerte de no menos de ocho personas, dejado a varias en estado de suma gravedad, más de un centenar de heridos, y otros cientos sin empleo, ocurrió en el corazón de Villas Agrícolas, donde la empresa ha ido creciendo con los años, y ha sido testigo de cómo en sus cercanías se iban instalando/construyendo, sin ninguna regulación, casas (X), escuelas (5) y estancias infantiles (3).

Sí, dije estancias de carajitos menores de cinco años, construidas -imagina uno- con los permisos del mismísimo demonio don Lucifer, que, según mis fuentes, gusta mucho de cantar los viernes en un colmadón Karaoke de la zona y que, ya borracho, no respeta la ley medio ambiental, resoluciones municipales y menos el reglamente de la Ley de Hidrocarburos.

Es de justos destacar que, ocurrida la tragedia, algunas agencias del Estado, el Servicio Nacional de la Salud, el Ayuntamiento y sus santos Bomberos, reaccionaron prontamente. Pero siempre es igual. Con la desgracia llega el llanto, crece la indignación y surgen las preguntas, que otra desgracia hará olvidar, ay, que somos un país aplazado entre un colmadon que suena, una banca de apuestas “mano suelta”, un “punto” solidario, y una fauna de plomo y excrementos perfumada de Cartier.

LAS PREGUNTAS. – Y una vez más las preguntas, las mismas preguntas. Porque, joder, ¿Y qué es de esa cosa que los que saben llaman Planeamiento Urbano? ¿Clasificación, vocación de los terrenos? O algo así.

¿Era debidamente supervisada por la agencia estatal correspondiente la empresa siniestrada?

¿Quién c… autorizó la instalación de tres estancias infantiles y cinco escuelas en los alrededores de la fábrica?

¿Se evaluó la necesidad de que la empresa hoy -rodeada de viviendas- fuera trasladada del lugar?

¿Y la supervisión?

¿Y las medidas de seguridad?,

¿y los protocolos debidos?

Ay, que somos un país aplazado, ya dije, a quien siempre vence el boroneo, el “vengo ahorita”, la ración del boa, y el “no jodas, Magino, que hay unas elecciones que ganar”, y éstas (las elecciones) ya no se ganan con discursos sino con dinero, y de ahí la tanta corrupción por donde quiera, y los tantos corruptores agraciados, por donde vamos, y así nos va.

Hoy estamos de luto. La parca llegó a Villas Agrícolas. Joder. Pero ya aparecerá en otra parte.

Las leyes y los reglamentos del país están ahí para acumular polvos (de los malos) en los anaqueles de una historia mal contada.

Como otras tantas veces, después de la desgracia llega el lamento, pero de poco sirve. Y una vez más, de manera inexorable, como en los amores de verde y mar, llegará el olvido.

PD: Por cierto, la civilización llega con el orden, de la mano de la justicia y abrazada a un régimen de consecuencias implacable y ciego que sólo limita la Constitución de la República y poco. Perdón por la nostalgia.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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