El Bulevar de la Vida

Juancito Pérez Vidal (Tito) en tertulia

A Marivell Cecilia Henríquez Martínez (La Vivi, del tablao de Los Vencidos)

En la noche del pasado domingo, en franca tertulia en “El bar de la esquina”, nuestro viejo amigo, Juancito Pérez Vidal, alias Tito, miembro de alcurnia, número y abolengo de la peña internacional y el tablao de Los Vencidos, destacaba el hecho de que, como colofón a nuestro rosario de males (que ahora incluye la campaña internacional contra el turismo, y el creciente liderazgo del narcotráfico en unos barrios empobrecidos y desparramados de inequidades y miedo), lo que estamos discutiendo los dominicanos en redes, clubes y puticlubs, es la pertinencia o no de modificar otra vez la Constitución de la República por la única razón de que un pedazo del partido gobernante (el pedazo más gubernamental y por lo mismo mayoritario) quiere habilitar a su líder y mejor candidato y, de paso, evitar que el líder del otro pedazo pueda llegar a serlo.

En su razonada y etílica disertación, Tito explicaba que, si en lo del santo fornicio “en la confianza está el peligro”, en el caso de la política en la desconfianza está el abismo. Y los dos PLD enfrentados -insistía- han perdido la más mínima confianza entre ellos, que es la peor manera de comenzar a perderlo todo.

No es casual, -(argumentaba con la lucidez de un dios Baco en reflexión política)- que uno de los dos líderes del partido que encabeza la oposición, el señor Abinader Corona, haya logrado concitar un gran apoyo presencial y mediático al llamar a una concentración frente al edificio del Congreso Nacional, no para protestar por el alto costo de la vida o la reparación de unas calles, sino por algo tan intangible y conceptual (aunque fundamental) como defender el respeto a la Constitución de la República, que es algo que, por lo menos siete de cada diez estudiantes de derecho, de tres de cada cinco de nuestras llamadas universidades, no pueden explicar con mediana claridad. Según Pérez Vidal,  algo debería decirle esto a los dirigentes peledeístas de uno y otro grupo, todos relacionados de alguna manera, como hemos visto antes, con los asuntos del Estado y su gobierno.

Presionado por la cercanía del matutino que en pocas horas nos aguardaba en CDN, moribunda la noche, naciente el día, lamentada una ausencia, fue inevitable escuchar el lamento final del Tito: “Tantos homenajes, tantas “páginas gloriosas” a los gloriosos muertos de nuestra Democracia, y ahora que la tenemos, resula que no sabemos qué carajo hacer con ella, salvo subastarla entre insultos y descalificaciones, como un naipe de corazones, de ingratitud, traición y olvido”. Mientra esto ocurría, en la B-17 de la vellonera, Serrat recordaba que sus amigos, como Tito, «son gente cumplidora/ que acuden cuando saben que yo espero, si les roza la muerte, disimulan/ que para ellos la amistad es lo primero». 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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