El Bulevar de la Vida

El saludo

Kim-Jong-y-Trump-durante-la-cumbre-Evan-Vucci-AP-copia-580x386

El problema no debería ser el saludo sino el financiamiento, los bienes aportados por estos “chicos malos” a unos políticos que juegan el divertido juego de ganar elecciones en un tiempo donde a nadie le importa una idea ni valora una propuesta, convencidos de que los programas de gobierno son apenas una oda a lo que nunca podrá ser, (si toca los fácticos poderes nacionales, off course).

El problema no es el saludo a tal o cual supuesto o confirmado delincuente, narco, lavador o sicario. Al fin, aquí en el bar de la esquina, en el pent house de un amigo, en las villas del Este uno se encuentra con los señores y ¡claro que los saluda! ¿O acaso va Ud. a negar “un hola y un adiós” a todo aquel que, por auditoría visual, exhibicionismo fantoche o información clasificada, tiene Ud. la duda razonable de que es un delincuente? ¿O es que eso de ser narco, atracador, mula o lavador de colmadón y banca barrial son los únicos delitos nacionales? ¿O acaso, invitado a un club social de 15 estrellas, deja uno de saludar al dandi banquero/ empresario/ inversionista, que lava más dólares que los pantalones de pobre que lava una Daewoo?

Por eso, con los limitados afectos que mi educación doméstica me permite, yo los saludo a todos. Jamás cenaría con ellos y las Paola en la dacha familiar, pero en el bar de la esquina o en la villa de enfrente los saludo. Que por saludos no quede.

         Al fin, uno, que lo ha visto casi todo, ha llegado a la decisión de responder únicamente por sus hechos y su comportamiento desde una casa (apartamento) de cristal donde vive desde 2001, y por nadie ni nada más. No juzgues. Esfuérzate por ser el ciudadano que exiges ser a los otros.

         Si no fuera por las Paola, hasta me divertiría esta función de “arepa banileja” que recibe fuego por arriba y por abajo, de tirios y troyanos, de los morados en sus dos tonos, de los azules tras un morado, de la Fuerza tras un Fernández o de los verdes que maduraron.

         Los monjes budistas lo enseñan hace 2,500 años: No te quejes. Si por amar tu libertad te quedas solo, no te quejes, posiblemente ese será el premio. No te quejes. Y da las gracias al odio que te despertó… y saluda,  siempre saluda.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: