El Bulevar de la Vida

UN MINISTERIO MARRÓN (El ministerio de medio ambiente no existe)

Cuando no son las Dunas, sus arenas y sus árboles, es la bahía, su azul, es la mar, la vida.

Dunas de Baní y bahía de Palmar de Ocoa son destruidas, contaminadas, y esa cosa, -«que “para lo que alumbra apagada es que luce”-, se niega a hacer su trabajo, a cumplir la función para la que existe.

Claro, que hablo y estoy hablando de un supuesto ministerio de medio ambiente, cuya existencia, a partir de lo que en Baní ocurre, no puedo aceptar. No.

El Ministerio de Medio Ambiente no existe.

Ante la dureza de mi afirmación por la gravedad de la afrenta contra Baní, por confirmar he preguntado en Palacio Nacional y el ministro administrativo de la casa, José Ramón Peralta, me ha corregido asegurándome que sí, que existe un ministerio de medio ambiente, lo que dispara mi indignación, ¡Ve qué vaina!, pero y cómo puede existir lo que no justifica su existencia. “Pa’ qué sirve el buey si no ara”.

Sigo preguntando en Palacio, y una afectísima, pero, lamentablemente, fanática de las Águilas Cibaeñas, asistente presidencial, por consolarme, me informa que, no sólo existe el ministerio ese, sino que, además, en la provincia Peravia hay autoridades oficiales. Tampoco me lo creo. (Ahora sí me perdí. Mañana sábado tendré que detenerme en la esquina de la barra de Kelvin para que, entre sandwich y jugo de zapote con K, mis compueblanos aclaren mi confusión).

Pido perdón por el cinismo, me excuso por el pique, pero cual Roberto Carlos, “Hablando en serio”, uno pregunta, ¿qué carajo le pasa al Estado y sus poderes, al gobierno y sus señores con las Dunas de Baní, con la bahía de Palmar de Ocoa, con Salinas y el amor?

(Lo más cercano a un ministerio de medio ambiente que existe en Baní es la emisora Radio Ambiente, de mi dilecto Pedro Carlos Guerrro).

Ya sigo. Veo que esto se extiende. Ahora es el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, quien me llama para aconsejarme revisar bien, convencido de que sí, que el Ministerio de Medio Ambiente sí existe.

Por respeto a sus calidades y a su credibilidad, vuelvo a revisar y algo encuentro, parece que tiene razón. Insisto. El asistente especial del presidente, Carlitos Pared Pérez, detallista y siempre atento a mis querellas banilejas, me lo reconfirma por E-mail con archivo en Power Point adjunto y todo. El consultor jurídico, Flavio Darío Espinal, presionado por Víctor Víctor y doña Zobe, ha ido más lejos y hasa me ha enviado el LOCATION del supuesto ministerio, (informa que está en la avenida Luperón), pero no me lo creo.

Mientras ese elefante blanco, cosa o vaina no sea capaz de hacer algo tan elemental como proteger las Dunas de Baní, la bahía de Palmar de Ocoa (y los azules tristes de Salinas, ay), sencillamente no existe. No, mis señores. El ministerio de medio ambiente NO existe. («Cuando perdió su anillo, el agua de la ensenada se volvió negra» VMSJS.

 

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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