El Bulevar de la Vida

Un cenotafio para Rosa

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         El pasado domingo se conmemoró un año más del nacimiento del padre de la nacionalidad dominicana, Juan Pablo Duarte y, como siempre, llegaron los homenajes, las paradas militares, las remembranzas civiles y muchísimas notas de prensa. Pero olvidamos lo principal, porque perdimos la oportunidad de rendir el mejor homenaje que el patricio hubiese recibido con la sonrisa de los inmortales, ay, con el aplauso de los fantasmas felices que rondan por la gloria y crean nacionalidades, como otros escriben sentidos poemas de amor a una patria que perdieron, a aquel país que no pudo ser.

         En el aniversario del nacimiento del dominicano primero, del más abnegado, visionario, desinteresado y desprendido entre todos los hijos de esta tierra, hemos perdido la oportunidad de que Juan Pablo Duarte recibiera el sublime homenaje que significaría el enterarse, allá en los jardines de su gloria y frente a las luces de su inmortalidad, que su hermana Rosa tiene un cenotafio en el Panteón Nacional. Un cenotafio para Rosa, joder, un cenotafio para Rosa, solidaria hasta la pobreza o el martirio.

         La idea, la lucha y los esfuerzos por ese homenaje han sido del escritor Luis Martín Gómez. Uno solo ha cedido la palabra a quien para tan alto bien la utiliza. Luis Martín nos pide que pidamos un cenotafio para Rosa Duarte, cercano ya el bicentenario de su nacimiento en este 2020.

         Como se sabe, Rosa no pudo regresar a Santo Domingo. “Lo intentó hacia el final de su vida, pero la negativa a retornar de Manuel, el hermano menor con trastorno mental hizo que desistiera para cuidar al hermano enfermo, Manuel, igual que había hecho antes con su hermano héroe, Juan Pablo, y con su sacrificada madre, Manuela. La historia permite el uso del cenotafio, que es una tumba vacía para rendir tributo a los héroes cuyos cuerpos no se hayan encontrado, como es el caso de esta heroína nacional quien, junto a su hermano y toda su familia, lo entrego todo sin pedir ni esperar nada a cambio, y todo porque algún día pudiéramos llamarnos dominicanos”.

         La iniciativa es de Luis Martín Gómez, ya dije, pero el deber es de todos y muy especialmente es de nuestras autoridades del Ministerio de Cultura y la mismísima Presidencia de la República.

         Un cenotafio para Rosa Duarte, señor gobierno, una tumba vacía de huesos y cenizas, ay, pero llena de agradecimiento allá en el panteón nacional.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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