El Bulevar de la Vida

De candidatas y tentaciones

Porque según Mario Benedetti “el vicediós siempre es ateo”, todo candidato presidencial necesita sentirse cómodo con su compañera de boleta; que ella sea parte de la solución incluso con su silencio, pero nunca parte del problema.

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Digamos, por ejemplo, que se elige una candidata vicepresidencial cuando se sabe que ésta puede aumentar considerablemente la intención de voto hacia el candidato presidencial, y/o porque se necesita reforzar su discurso y la capacidad de comunicarlo, caso Margarita Cedeño.

También se puede elegir una candidata, porque con ella el aspirante presidencial se siente cómodo debido a que no tiene ambición político-partidaria, es desconocida en el mundo político nacional pero muy reconocida en el mundo empresarial y el académico, y especialmente apreciada entre “las familias”, viuda de un señor apellido Cabral y suegra de un joven apellido Brugal, para más seña. Hablo de Raquel Peña.

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De igual manera, se puede elegir a una candidata, no por los votos que pueda sumar, sino por ser la colaboradora de confianza del presidente de un partido (PRSC) al cual el candidato presidencial debe halagar como forma de conquistar su menguada militancia que, por menguada que sea, (el PRSC marca entre un 2 y 3%) no deja de ser importante, y no necesariamente para este mayo 2020, -donde más que ganar lo de LFP se trata de hacer perder a su archirrival-, sino para el mayo de 2024 cuando el partido de la dama candidata vicepresidencial haya desaparecido definitivamente, claro que hablo de Sergia Elena.

Por otro lado, porque conoce la obra del gran poeta de la cotidianidad que fue don Mario, y sobre todo porque no es ateo, el alcalde David Collado no aceptó ser aspirante a vicediós del aspirante a ser Alá, Luis Abinader, con lo que superó así la segunda gran prueba de su carrera política (la primera fue su triunfo en 2016, en apenas 19 días y 500 noches). Hablo de la prueba de resistir la tentación de ocupar una posición, la vicepresidencia de la República que, -salvo que el presidente decida lo contrario-, constitucionalmente es puro protocolo, representación, inauguración y “por si acaso”. (Lo de Margarita es otra hostir historia y da para otro bulevar).

Si algo faltaba, con aterrizada astucia, David aprovechó una noche donde la política ocupaba el interés nacional, para pronunciar a través de la televisión y sus (MUY) eficientes redes sociales, un discurso en el que buscó mostrar su coherencia política, y demostrar que la ambición no debe superar a la razón, que el servidor público debe colocarse siempre por encima del dirigente político, y especialmente por encima de unos insípidos partidos políticos, convertidos hoy (nostalgia de Bosch y Peña, ay) en viles maquinarias electorales, sin ideología ni principios ni finales que les guíen, salvo los de Marx, pero no Karl, sino Groucho Marx, quien decía: “Estos son mis principios, señores, si no les gustan tengo otros”.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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