El Bulevar de la Vida

Coronavirus, peregrinación y elecciones

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La romería con apoyo popular del ciudadano Mildomio Adames, El Peregrino, tuvo la temeridad de la ignorancia, la creatividad del “buscavidas”, y el temor de una ciudadanía entre la incertidumbre y el miedo.

No lo patrocinó el imperialismo yankee ni el socialcapitalismo chino, la iglesia católica ni la evangélica; ni el alcalde del pueblo ni los funcionarios del gobierno sino Fuenteovejuna, todos a una.

Así ocurren las cosas cuando se reúnen el fundamentalismo religioso y el oportunismo político con el creativo “tigueraje” de un señor que, desde lo de la reelección presidencial en 2016 -con su dios ordenándole apoyarla-, encontró un modo de ganarse la vida, como otros encontraron el oficio de “pica-pica” de funcionarios, o “apalqueadores” de autos en la zona colonia.

En los supuestos diálogos de don Mildomio con Dios, ni creen ni las iglesias, pero quien sí cree es la gente llana que lo acaba de demostrar en Puerto Plata. Y eso sí que es preocupante.

Al inicio, la peregrinación fue un asunto de alguien que anda buscándose la vida legalmente. Nada que decir, pues no es ningún alcalde ni jefe policial que, conociendo el poder social y político de las iglesias se va a atrever a detener una peregrinación con cruz y todo que, además, no imaginaba nadie sería tan multitudinaria.

Al no tener la información de que el señor obispo de la provincia no apoyaba la peregrinación, la Policía no se atrevió a dispersarla -que era lo que tenía que hacer- sino a acompañarla, mientras el coronavirus se iba de juerga y manoseo con ciudadanos a quienes el fundamentalismo religioso y su ignorancia le hacían una mala pasada…. y cuando ya éramos muchos, entonces parió la abuela:

Concluida la peregrinación, y ya dentro del horario del toque de queda, se aparecieron en Puerto Plata, no las autoridades correspondientes sino la caravana de HELIDOSA, propiedad del candidato oficial a fumigar las calles.

La anterior, es una hábil manera de hacer campaña electoral que la oposición rechaza con razón y que, por lógicas razones, la ciudadanía beneficiaria saluda. Pero queda en el aire la pregunta: ¿Son legales las acciones de solidaridad social del candidato oficial a través de su empresa, en medio de la campaña electoral? Por la salud nuestra democracia y la credibilidad del proceso, la JCE tiene la urgente obligación de ofrecer una respuesta. Nos quedaremos en casa… pero esperándola.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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