El Bulevar de la Vida

Julio Anguita y Juan Bosch en tiempos de la nausea

Julio Anguita

No son exageraciones, sino vivencias. Mientras uno más conoce la Real Politik más ama a su perro, y digo mas: como andan hoy las cosas en la política, lo mejor que se puede hacer con ella es literatura.

“Por todas esas cosas y por muchas otras”, recuerdo hoy a Julio Anguita, líder histórico de Izquierda Unida, primer alcalde comunista de la democracia española, que el pasado viernes viajó al lugar del que no se vuelve por culpa de una corazón cansado de latir, luchar, pensar.

A Julio Anguita tuve el privilegio de  conocerlo en unos encuentros que en los años 90 organizaba la Asociación de Corresponsales de la Prensa Extranjera con el liderazgo político español de entonces.

Como Juan Bosch, Anguita era maestro dentro y fuera de las aulas, en la escuela o el partido, era maestro. Pero no solo en esa vocación didáctica se parecía Anguita a Bosch, sino también en la firmeza de sus convicciones -que rozaba la terquedad-, en su sólida formación intelectual, y en la manera en que concebía la práctica política, sin hacer diferencia entre lo que se dice, lo que se hace y cómo se vive. Por eso vivió, humilde y frugal en su apartamento espartano en su Córdoba, con un estoicismo que heredó de Séneca, su compueblano estoico.

Recuerdo ahora cuando en uno de esos almuerzos me confirmó que sí, que era cierto que ya jubilado había renunciado POR ESCRITO a la pensión vitalicia que le correspondía por sus años como parlamentario (diputado) porque “con la pensión como maestro tenía suficiente para vivir dignamente». Y volvió a sus clases en un instituto de Córdoba, hasta el fin.

Ahora que el tango “Cambalache”, de Enrique Santos Discépolo, y el personaje Melesio Morrobel, de Freddy Beras Goico, han sido superados por la realidad y más exactamente por el alocado, resentido y amargado del bar y de la esquina del pueblo que es ahora todo un “periodista ciudadano” de las redes sociales que a falta de argumentos solo sabe insultar; ahora, ya digo, es buen momento para recordar a Julio Anguita.

 Sus ideas fueron valiosos aportes, pero más valioso fue el ejemplo de su vida. De Martí uno aprendió hace ahora mil años, que  cuando en una sociedad abundan los hombres sin decoro, siempre nacen en ella seres excepcionales que tienen en sí, el decoro de muchos hombres. Julio Anguita y Juan Bosch, por ejemplo.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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