El Bulevar de la Vida

El viceversa, presidente electo, el viceversa

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Ahora que es oficial que el em­presario Lisandro Macarrulla será el ministro de la presi­dencia del próximo gobier­no, es buen momento para reiterar lo reiterado en otras ocasiones: Uno saluda la existencia de los empresarios políticos pero no vice­versa, que en el viceversa está la vaina.

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Al contrario de lo que ocurre con el poema homónimo de Benedetti, –toda un arma de reglamento para vencer amores con­trariados–, en política lo de Viceversa es peligroso y nada conveniente. Y es que el problema ético en nuestra democracia no es el empresario que decide participar en un gobierno, sino el “compa­ñerito” que llega en Hyundai Sonata gris a un despacho oficial, y en 36 meses se decla­ra “empresario”.

El problema no es la participación políti­ca de un empresario, sino la sorpresiva ac­tividad empresarial de un político sin capi­tal ni suegro rico, para quien «El Laurel» es un árbol, y «Casa de Campo» es una casa en la campiña. Aprender de errores ajenos es un acierto, presidente electo. Es por viejo que sabe el diablo. Abra el ojo. Y que le lleven copia de la declaración jurada, y que la in­vestigue a fondo el DNI para que no haya sorpresas. Aunque el estar “en olla”, como el estar enamorado, por más que se encu­bra mal se disimula.

Nada tiene uno contra los voce­ros empresariales que gustan de opinar de los asuntos públicos y circunstancialmente ejercer de públicos funcionarios, sino contra esos políticos cuasi pobres que, enganchados a empresarios, al tercer año de gobierno llaman “colega” a los Vicini, “compañe­ros” a los Corripio y hasta quieren echar­le “guararé” a Felito García allá en la hi­dalga.

Toda actividad empresarial tiene al Es­tado como regulador del asunto. Por eso, todo empresario es un político del capital. Y es que, terminada en tragedia la utopía del Socialismo Real, los empresarios son los responsables de crear riquezas y generar empleos, y para eso hay que estar bien en­terados y opinar en sus medios, sus Cáma­ras, Consejos y almuerzos. (Por lo menos, a los almuerzos del CONEP y la AIRD asis­ten princesas andaluzas de Jaén nacidas y criadas aquí, y además brindan buen vino. Nada de santas, Rita, Carmen o Carolina.)

Uno saluda que los empresarios partici­pen en la gestión política de cualquier go­bierno, pero desconfía como un suegro, del político enganchado a empresario.

Que si así lo deciden, los empresarios, como los médicos, las psicólogas o los fon­taneros, se dediquen a la política pero no viceversa, pero no viceversa. Para Viceversa, el poema. Ahí les va:

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Viceversa. Mario Benedetti.

 

 

 

 

 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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