El Bulevar de la Vida

País, política y guitarra

(La Pinza dominicana y el CONEP reeleccionista)

Las decisiones del nuevo gobierno han puesto de moda la vieja expresión: “Una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín”.  Así, van apareciendo en el presente los excesos del pasado, y hoy se justifica lo que se criticaba ayer, a veces con insultantes palabras.  

Son los malos juegos de la política, que explican por qué cuando fallecen ciertos políticos, muchos asisten a la funeraria solo para confirmarlo. Cuentan que G. B. Shaw, decía: “cuando Dios hizo el mundo vio que era bueno, ¿qué dirá ahora?”. Y qué diremos nosotros, ahora que un gremio de tanta fortaleza institucional como el CONEP ha sido incapaz de elegir su directiva sin elecciones, lo ha hecho en proceso plagado de irregularidades que compiten con las presidenciales nacionales de 1990 o 1994, y si algo faltaba, ha sucumbido a la tentación de la reelección, al elegir para un tercer periodo a su actual presidente, lo que evidencia que la lucha entre los tres grandes líderes políticos del país no se detiene ya ni ante los despachos del CONEP. 

Pero hay más, mientras el gremio empresarial entraba en crisis con su harakiri institucional reeleccionista, eran juramentados los nuevos miembros de la JCE. Una Junta, que si bien es el resultado de una  promesa presidencial que aspira  a la independencia político partidaria de los nuevos miembros de la institución, es también el fruto de una pinza política, (al estilo de la del PP e IU contra el PSOE en la España de 1994), que el PRM y el partido La Fuerza del Pueblo han decidido aplicar a su adversario común, el PLD.       

Todo el drama ético que La Pinza  y la demostrada diferencia que existe entre tocar con guitarra o tocar con violín, traen a mi recuerdo la anécdota de la madre que saludaba la buena suerte de su hija, casada con un señor  que por adorarla le compró una jeepeta de lujo en Auto Paniagua y la mudó en un pent house de los que construye Pedralbes, pero que al mismo tiempo, -la señora madre- condenaba a la “bruja, chapeadora”, (así le decía), de la que su pobrecito hijo se había enamorado, y por lo mismo le había comprado, “una jeepeta de lujo en Auto Paniagua, y la había mudado en un pent house de ensueño de los que construye Pedralbes”. 

Como ven, “Una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín”. Hagan memoria que es casi viernes, y mientras el CONEP se declara reeleccionista y marrullero (¡ve qué vaina!) y la pinza política del PRM y la FP engancha por “santa parte” al PLD en la JCE y en el Congreso, nuestra peña de los jueves,  “La Peña de los Muertos de Hambre”, por no tener, no tiene ya dos amigos, un hijo, un padre, la abuela. En fin, “Te acuerdas, Víctor Víctor? ¿Te acuerdas, Gordo Oviedo? ¿Sebastián, don Carlos, abuela, se acuerdan debajo de la tierra”. Perdón por la tristeza. 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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