El Bulevar de la Vida

Cronicanto a ELLA (La Corrupción)

«Menos mal que en las entrañas de los dos monstruos imperiales de entonces, USA-URSS, aprendió uno, que no se trata­ba de hacer una revolución para alcanzar la democracia, sino de lograr la democracia para, desde su libertad, hacer la única revo­lución posible: la revolución del ejemplo».

Superados ya los 100 días de go­bierno, es la hora de advertir a los gubernamentales amigos y, para hacerlo, nada mejor que ha­blar de ELLA que ha sido siempre la gran tentación de todas las administra­ciones que hemos tenido.

Más de un antiguo funcionario me ha contado que ELLA tienta con sus ojos bru­jos para que nos rindamos a los horizonta­les beneficios de su cuerpo, que en este caso no son otros que el cielo del dinero, el cínico reconocimiento en las páginas sociales, el falso tratamiento VIP en todo puticlub de alta o baja categoría, en los de buena o los de mala muerte que, co­mo se sabe gracias al maestro, siempre han sido los mejores.

Superados los 100 días, ya dije, ningún consejo mejor para nuestros escasos y vera­ces gubernamentales amigos, que advertir­les de la existencia de ELLA que representa el mayor peligro, la ma­yor incitación al desvarío, a la traición a los principios que sustentan lo que somos, ¡ay!, que uno, como Umbral, empieza de incen­diario en el liceo del pueblo, y termina de bombero frente a estos partidos, por la democracia y desde estos diarios, emisoras, cana­les de televisión.

Menos mal que en las entrañas de los dos monstruos imperiales de entonces, USA-URSS, aprendió uno, que no se trata­ba de hacer una revolución para alcanzar la democracia, sino de lograr la democracia para desde su libertad hacer la única revo­lución posible: la revolución del ejemplo.

En una patria sin controles sociales y con la impunidad como estandarte, cada cua­tro años surge Ella, la más cautivadora de una sociedad que sólo te reconoce si antes le demuestras que, tentado por su cumbres, la hiciste tuya alguna vez. Pero ¡Cuidado!, no me malinterpreten, que no estoy hablando de “hacerla tuya”, frente a la luna del sur, en las terrenas de punta y cana, ni en esa mesa de ne­gro, ni en ese diván tan blanco, sino de “ha­cerla tuya” con mafias de contubernios, prevaricación, sobreprecio y descaro, cosas que nada tienen que ver con el santo forni­cio, es decir, con el bendito amor y sus horizontales consecuencias.

En fin, y concluyendo, digo aquí que de la gran tentación que es ELLA, LA CORRUPCIÓN, tendrán que cuidarse los funcionarios de esta administración.

Y ojalá y lo quiera Dios, el del presidente Luis Abinader sea un buen gobierno. Y si va a ser malo, que sea entonces un mal gobier­no de hombres honestos.

PD: Tócala otra vez, José Alfredo, tócala otra vez: “Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza, pero ya estaba escrito….”

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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