El Bulevar de la Vida

El Gobierno y el Club de los Pendejos

«… que uno ha insistido tanto en que el presidente Abinader imponga YA su visión y estilo de gobierno al resto del Gabinete para que, afinadito, en plan 4-40 , pueda enfrentarse por ejemplo, a una reforma fiscal donde será inevitable el aumento de la presión tributaria que, por supusto, no puede ser aplicada exclusivamente al Club de los Pendejos». 

Contra los dueños del país no se atreve a actuar por eso mismo, porque son los dueños del país. 

Contra los sindicatos del transporte tampoco, porque ellos son fundamentales en las campañas electorales y gustan de “buscar muertos” que dañan la imagen de cualquier gobierno. 

Poco puede hacer, si afecta al turismo, porque junto a las remesas son la “niña de los ojos” para la estabilidad macroeconómica. 

Contra las grandes masas nacionales -barrialmente sublevadas- nada hay para hacer porque la entidad encargada de la labor es parte del problema y no de la solución. 

Ni hablar de hacer algo que contraríe al Boss, a La Embajada and friends, que no es una embajada sino el proconsulado imperial que ordena y manda. Desde 1930, pasando por el 1961, el 1978 y ahora el 2020, en nuestro país, todo cambio de gobierno importante ha sido -primero- una decisión de los místeres que, por cierto, avanzan en sus modos, pues han pasado de los  marines yankees de nudoso pañuelo a llamadas telefónicas, con nota de prensa incluida. 

Contra las iglesias y los dueños de los MC nada se puede hacer, porque todo gobierno que quiera seguir siéndolo debe evitar pelearse con gente que use sotana o que compre tinta y papel al por mayor. 

En fin que para realmente gobernar, a los gobiernos nuestros solo les queda la amplia clase media, fuente originaria del Club de los Pendejos, que carece de feligreses fanatizados, de asesinos al volante, una Embajada mandona, un hotelero intocable; y lo peor, sin grandes capitales para -vía sus medios de comunicación- crear estados de opinión que suben o bajan la popularidad de cualquier gobierno. 

El Club de los Pendejos no sabe ni le importa saber dónde quedan ya las escarpadas montañas de Quisqueya, lo he dicho antes, pero digital como es, el club sí tiene a mano el  location de todas las plazas del país. Ellas son su única arma, solo que la Embajada y sus amigos locales tienen las municiones. 

Es precisamente por todo lo anterior, que uno ha insistido tanto en que el presidente Abinader imponga YA su visión y estilo de gobierno al resto del Gabinete para que, afinadito, en plan 4-40 , pueda enfrentarse por ejemplo, a una reforma fiscal donde será inevitable el aumento de la presión tributaria que no puede ser aplicada exclusivamente al Club de los Pendejos. 

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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