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El mensaje del Presidente

Entre los diferentes sectores del país existe el consenso de que entre nuestros muchos problemas sobresalen tres: la debilidad institucional, la inseguridad ciudadana y la impunidad que incentiva la corrupción. A esos tres, uno sumaría la desigualdad social culpable de que aquí mucha gente haya disfrutado de nuestro crecimiento económico durante décadas… sólo en las estadísticas.

Entre esos graves problemas, uno es especialmente importante, porque de él se desprende gran parte del resto, incluida la desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones de la democracia. Hablo de lo que desde hace años he llamado “arrabalización institucional” que se acentúa cuando un Estado no respeta las leyes ni es capaz de hacerlas respetar…. Lo que viene a ser toda una incitación a la barbarie

Es precisamente por ese respeto hacia las leyes como forma de defender la democracia, que una saluda que el presidente Abinader recordara “para los fines de lugar, a quien pueda interesar y corresponda”, que los servidores públicos que pertenecen a la carrera administrativa poseen unos derechos legalmente adquiridos que impiden su desvinculación automática de cualquier institución.  

Contrario a lo que muchos puedan pensar, en el Estado dominicano ha existido desde siempre una elite de servidores públicos, con una experiencia, formación y dedicación a su trabajo que les otorga la categoría de imprescindibles. Y a quienes por “gadejo”, ignorancia o desconfianza hacia las instituciones lo ponen en duda, les recomiendo sostener una conversación con quienes hayan sido directores generales o ministros de cualquier gobierno.

Por otro lado, es bueno dejar establecido aquí, que tan correcto es respetar a los servidores públicos que pertenecen a la carrera administrativa, como necesario es limpiar el Estado de todo el que aparezca en las nominillas creadas con fines politiqueros, responsables del descrédito de nuestras instituciones y la desconfianza del ciudadano hacia ellas y sus gestores. Claro, se trata de eliminar a los beneficiarios de las nominillas, no de sustituirlos, que es una tentación constante para cualquier funcionario dados los niveles de presión al que están sometidos por sus compañeros y relacionados, una expresión lamentable -pero innegable- de nuestra cultura política.

Aprender de errores ajenos es cosa de sabios. Si “lo mucho hasta Dios lo ve”, cómo no iba a verlo el ciudadano, y porque lo vio, hoy es el PRM gobierno. Entonces, institucionalidad y cero impunidad, “por ahí es que le entra el agua al coco”, señor Presidente.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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