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El Big Brother mejora. El imperialismo avanza.

Avanzan. En el tema del respeto a los derechos humanos, incluido el previo derecho a la vida, el gobierno de Estados Unidos, su Departamento de Estado exactamente, avanza.

En el pasado, a sus adversarios en el país se les asesinaba por interpósita Banda Colora o se les encarcelaba para que entre torturas saludaran la muerte. Años después, cuando ya no quedaba a quien asesinar, neutralizar y/o comprar, en un acto tan soberano como la soberanía ajena que nunca han respetado, los muy señores pusieron de moda el despojar de su visado a sus adversarios, acto que sus mediáticos y jurídicos amigos en el continente se encargaron de promover como condena sin juicio ni jueces.  Pero despojar de su visado es su derecho de cada Estado y por eso, ante un pasado de cárceles y sombras, ese fue un gran avance. Sin visa, pero con vida.

 Sin embargo, el verdadero gran avance, el revolucionario (perdón por la palabra) paso hacia adelante hacia la posibilidad cierta de que algún día -tal vez- los señores del áspero norte lleguen a respetar a los demás pueblos del mundo, ha sido la reciente publicación de la llamada lista Engel donde, unilateralmente, sin acusación formal ni informal, sin juicio justo o injusto, sin sentencia previa ni retrasada, los muy señores deciden de un plumazo quién en la América morena y mestiza es corrupto y quién no lo es.

Después de esta decisión ¿para que c.… sirven los jueces de las patrias bananeras aplastadas por la ilimitada arrogancia imperial? Aunque, comparativamente, digamos que esta nueva arma de descalificación de los místeres significa un paso de avance en su tradicional comportamiento hacia nuestros pueblos. Al fin, siendo catalogado de corrupto se puede vivir; sin visado también, pero asesinado, ya es un poco más difícil hacerlo.

Entonces, a partir de la lista Engel, quienes entren en contradicción política, económica, empresarial con los místeres, pueden dormir tranquilos; ya en Ciudad Nueva no habrá “Marines hijos de perra (desembarcando) con sus armas y sus cuentos”, ni tendremos gobiernos impuesto a sangre y fuego, ni bandas coloradas, azules rojas o amarillas para asesinarlos. Por no haber, no habrá ya, ni siquiera una cárcel de La Victoria para derrotarles la existencia.

 A partir de la fecha, en un acto de magnanimidad y buen corazón que la virgen de la Altagracia seguro les agradece, a sus adversarios, los señores han decidido nombrarles como corruptos, solo como corruptos, pero pueden seguir respirando. ¡Dios se lo pague!

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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