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El Banco Popular y el bien común

El Banco Popular, la primera institución financiera privada del país, acaba de presentar a la nación, no la suma de sus ya conocidos, reconocidos y vueltos a conocer reconocimientos y premios internacionales en los temas propios de una entidad financiera, sino algo que comenzó con el compromiso que asumió esa institución con lo que entonces era apenas un sueño en desarrollo que la solidaridad y la vocación de servicio de muchos han convertido en una ecológica y socialmente hermosa realidad: El Plan Sierra; y lo hizo en momentos en que en el país la mayoría de las instituciones empresariales se concentraban en avanzar en lo que era estrictamente su área y, por supuesto, en el mantenimiento de un buen balance financiero. 

 

El Banco Popular, siempre con la visión adelanta y modernizadora del gran padre fundador de la banca nacional privada, don Alejandro Grullón y Espaillat, y posteriormente la continuidad asumida con especial eficiencia por su hijo Manuel Alejandro, miró hacia el bien común, hacia “el verde que te quiero verde”, y por eso desde el nacimiento del Plan Sierra siempre le ha acompañado con sus aportes financieros y hasta con las manos de sus empleados y ejecutivos que, como sembradores de árboles son muy buenos banqueros, según me cuentan, aunque la siembra de 689,193 árboles en 2020 reste fuerza a mi argumento, con perdón. 

 

Ahora, el Banco acaba de presentar en detalles su actividades de impacto social, ambiental y económico en su Informe de sostenibilidad 2020, que consiste en poner en blanco y negro, número sobre número, manos y corazones juntos, lo que ha sido su compromiso, no solo con la democracia -incluso antes de que fuera el Banco Popular-, sino además con la sostenibilidad y la defensa del planeta, razón por la que desde 2007, es miembro del Gran pacto global de la ONU. 

 

Uno saluda la iniciativa del Banco Popular, con la esperanza de que cada día más  empresas entiendan que su mayor éxito no es únicamente su buen balance financiero, el resultado de activos y pasivos, sino también el balance final de su comportamiento a favor del bien común que nos incluye a todos. Gracias al Covid, al fin entendimos las palabras del reverendo Martin Luther King que tanto cito: “Unos llegaron en yate otros llegamos en yola, pero todos estamos montados en el mismo barco”, la misma madre tierra.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor y conductor en radio y televisión. Desde 1997 preside una firma consultora en comunicación estratégica. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809 321 8146 (móvil).

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