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¡Ay país, país, país!

Todo esfuerzo es poco para exigir la atención y la intervención de la comunidad internacional en una crisis que hoy es haitiana y mañana podría ser de toda la región.

Ahora que el caos total ha llegado a Haití y por su magnitud peligra la paz del país, es el momento de pasar de las palabras a los hechos, de las teorizaciones de salón, de ONGs y ministerios, a las acciones de gobierno.

Y no hablamos de intervenir/invadir un solo metro del territorio haitiano, pero sí de proteger a cualquier precio el nuestro.

¿Y por qué hablo de proteger? Pues, porque ningún país pobre y desigual, con diez millones de habitantes, está en capacidad de recibir decenas de miles de inmigrantes, que por no tener no tienen ni siquiera documentos de identidad.

En esta ocasión, no se trata de una estrategia política del presidente Abinader para competir con Leonel Fernández por el liderazgo del sector ultraconservador que desde 2004 este ejerce con la FNP como implacable mano ejecutora, sino de garantizar la paz social y la estabilidad económica del país, ya. dije.

Negada a actuar -con todo tipo de irresponsables pretextos- la comunidad internacional, la única salida que tiene hoy el pueblo haitiano a su absoluto fracaso como sociedad es cruzar el río Masacre, sabido como se sabe que la frontera domínico- haitiana siempre ha sido una fábula, una ficción de las peores.

Por todo esto, para nuestro gobierno debe ser innegociable mantener la militarización de la frontera, (no para invadir sino para resguardar); como es urgente acabar con las mafias cívico militares -de fácil ubicación- que arrabalizan el país y promueven la inmigración ilegal, así como aplicar las leyes laborales y de migración a todo el que contrate mano de obra indocumentada aunque cuesten más los aguacates y suba el precio de las construcciones. Solo que, para hacer lo que la gravedad del momento demanda, no basta la decisión de un Presidente. Si el país somos todos, es de todos la responsabilidad.

Apoyar al Presidente de la República no es apoyar al líder político Luis Abinader, sino a quien, por libérrima decisión del pueblo dominicano es su más legítimo representante.

El drama haitiano obliga al gobierno a asumir su papel, y pasar ya las palabras a los hechos. Actuamos o perecemos. ¡Que es el país, joder, es el país!

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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