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SOS. Un régimen de consecuencias. SOS

Nada induce tanto a la honradez como la aplicación de un régimen de consecuencias, que es  precisamente de lo que adolece nuestra democracia, en donde la corrupción, sin llegar a la poesía de Miguel Hernández, «es un rayo que no cesa», con unas formas y unos fondos que como el coronavirus va mutando, y como el país, ay, es inagotable.

Veamos un ejemplo. Si Ud. acepta ser parte de las mafias político-empresariales que se crean, amplían y perfeccionan durante cada gobierno, y una denuncia periodística o de la oposición presenta las evidencias de su culpabilidad, ¿qué ocurrirá con Ud.? Pues, poco, muy poco, digamos que casi nada.

En el peor de los escenarios posibles, en un par de años el caso será archivado sin condena definitiva y por la lógica presunción de inocencia, Ud. será tan inocente como una hermana de Las Carmelitas; no olvidemos que no somos los periodistas ni los influencer sino los jueces quienes condenan o absuelven.

En nuestro país sale barato y por lo mismo es tentador esto de la corrupción. Hagan memoria y repasen los «nuevo ricos» de Trujillo. Doce años. PRD, PLD y los de los Modernos en construcción… si no hay régimen de consecuencias.

Tenemos a Odebrecht, tenemos los casos marinos del Ministerio Público, tuvimos Sun Land, pero lo que no tenemos son condenas definitivas.

En el reciente caso del peaje sombra de la autovía del Nordeste, cuya solución -dispuesta con voluntad política «y un par» por el presidente Abinader- mostró al país hasta dónde son capaces de llegar las mafias político-empresariales impunes-, en este caso, por no tener, no tendremos ni siquiera sometimientos.

La ausencia de un régimen de consecuencias está enviando a la población la perturbadora señal de que como un Barack Obama de lo mal hecho, «Yes, we can», podemos, claro que podemos ser corruptos y seguir siendo «honorables», «ilustres« protagonistas de páginas sociales, conferenciantes de la ética, miembros de un club social de alcurnia y abolengo… y una M que no es de martes. (Si quiere Ud.  conocer los «desabsurdos», y el gran museo de cinismo y doblez que somos ya, revise el nombre de algunas calles de la Urb. Fernández, o de Villa Juana.)  

Si todo se va a quedar en los shows mediáticos de la citaciones, los apresamientos temporales, el pre-juicio de las audiencias para imponer medidas cautelares, más el onanismo resentido e insultante de las redes sociales; mal servicio estamos prestando a nuestra democracia en pañales, la cual padece una creciente desconfianza de parte del ciudadano hacía sus instituciones, sus valores y sus actores que es lo que demuestra en cada entrega la encuesta regional Latinobarómetro.

¿Por qué no repetirlo? Nada induce tanto a la honradez como la aplicación de un régimen de consecuencias. Para valorar la democracia nada es tan didáctico como la posibilidad cierta de una dictadura. Con su permiso.

pablomckinney

Periodista y escritor. Columnista. Productor general y conductor del programa McKINNEY: La Entrevista. Sábados 11:00 p.m. para Color Visión. Contacto: 809 683-2208 (oficina) 809-321-8146 (móvil).

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